Primer impacto: ya en febrero, la crisis sanitaria global comenzó a golpear a las exportaciones. Cayeron 2,8%, traccionadas en buena parte por un desplome de 35,6% en las ventas a China, país que en ese momento estaba en pleno pico infeccioso por el coronavirus.
El gremio URGARA que agrupa a más de 3 mil trabajadores solicitó que la exportación de granos sea excluida de los servicios esenciales.
Mejora el precio de la oleaginosa en el mercado externo de referencia. El trigo acompaña.
Las cotizaciones del trigo en Chicago alcanzaron este miércoles un máximo desde fines de enero por un incremento en la demanda.
En un país con un importante excedente exportable de soja, la eliminación del escalonamiento arancelario en el complejo sojero desalienta la industrialización y disminuye el ingreso percibido por los productores agropecuarios.
El Gobierno les confirmó a los fabricantes que no están incluidos dentro de las excepciones al aislamiento obligatorio. Solo pueden salir a reparar máquinas o entregar repuestos a campo.
Desde el gremio advirtieron que las empresas del sector “no garantizan las mínimas condiciones para evitar el contagio de los trabajadores”
Más de 30 entidades vinculadas al agro alertaron que no hay libre circulación del transporte. Además, señalaron que de continuar esta situación peligra el normal funcionamiento de la cadena.
Los transportistas habían denunciado trabas en unos 70 municipios para llevar mercaderías. Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y La Pampa, las más afectadas.
En el marco de la situación epidemiológica del coronavirus (COVID-19), especialistas del INTA junto con referentes de universidades y del sector privado elaboraron un informe con recomendaciones para evitar la transmisión del virus en las tareas de cosecha y almacenamiento de granos de la campaña gruesa.