La ganadería está caminando a una nueva velocidad: más lenta, con más pasto y menos grano. Eso reduce la oferta y puede complicar a los exportadores.
La menor cosecha y los conflictos gremiales que afectaron la actividad de las terminales portuarias redundaron en una caída de más de 60% en el arribo de camiones y del 52% en los embarques de trigo en lo que va de la campaña.
Después de haberse levantado las restricciones a la exportación de maíz, se dispararon las DJVE y las ventas internas de la nueva cosecha, aunque el paro de transportistas genera demoras en el ingreso de camiones a los puertos.
Esto representa un 6% menos de cereales y oleaginosas que el año previo. La participación de los puertos del Gran Rosario escaló al 68%, en línea con sus máximos históricos.
SOEA advirtió sobre una inminente medida de fuerza, que se habría acordado en un encuentro en el Ministerio de Trabajo.
Un 60% de los lotes de soja están en fructificación y un 40% ingresarán en pocos días más a esta etapa.
Los datos oficiales publicados de industrialización de soja muestran el impacto del paro.
En un comunicado las Bolsas de Cereales y de Comercio del país expresan la preocupación de toda la cadena de producción y comercialización de granos y derivados.
El presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), Diego Cifarelli, aseguró que no hay desabastecimiento de harina a nivel nacional en las panaderías.
Las proyecciones para el corto plazo indican que la oleaginosa podría enfrentar una mayor volatilidad a medida que los mercados busquen rumbo antes de que comience la cosecha sudamericana. En el plano local las lluvias del fin de semana pasado llegaron para aliviar el estrés hídrico que podría generar una caída en los rindes.