La soja busca revancha en la campaña 2026/27. Con una superficie proyectada de entre 16,7 y 17 millones de hectáreas, según las primeras estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la oleaginosa podría crecer entre un 2% y un 3,6% respecto del ciclo anterior. La revisión de las rotaciones, en parte por los riesgos asociados a la chicharrita del maíz, contribuye a este escenario.
Sin embargo, detrás de la recuperación hay realidades muy diferentes. La expectativa de un fenómeno El Niño convive con perfiles hídricos desiguales, limitantes específicas de cada ambiente y una ecuación económica que deja poco margen para equivocarse.
En la última edición de Red de Innovadores de Aapresid, socios Regionales comparten su diagnóstico y las estrategias con las que buscan enfrentar la campaña.
Córdoba: aprovechar el agua y destrabar los techos de rendimiento
En el norte cordobés, la buena recarga hídrica ofrece un punto de partida favorable. “Esta campaña empezamos con el pie derecho y nuestros perfiles se encuentran con una buena recarga hídrica. Esto en nuestra zona quiere decir mucho”, destaca Mariano Carreño, de la Regional Montecristo (Córdoba).
La soja gana protagonismo y alcanza el 55% de la superficie, en un contexto de reconfiguración de las rotaciones por el riesgo inminente de chicharrita. Pero el agua disponible no garantiza por sí sola mejores rindes. Carreño pone el foco en el efecto residual de herbicidas (carry over), una limitante que puede pasar inadvertida y comprometer el desempeño del cultivo.
“Hoy no nos dejan que nuestras variedades exploren máximos de rindes, ya que tienen que gastar energía para su detoxificación, casi imperceptible por los técnicos”, advierte.
Su apuesta pasa por mejorar la nutrición y evaluar herramientas como bioestimulantes, promotores de crecimiento y micronutrientes para superar los techos zonales de 3.600 kg/ha en soja de primera y entre 2.800 y 3.000 kg/ha en soja de segunda.
Rosario: gestionar el suelo y los recursos
En el sur de Santa Fe, las lluvias se regularizaron luego de un período seco, y las expectativas apuntan a una recuperación de la soja de primera y de segunda. Sin embargo, la compactación subsuperficial y las malezas difíciles de controlar siguen condicionando el potencial.
“Esta limitante física del perfil demanda un costo energético extra a la plántula e impide una adecuada retención hídrica, derivando en pérdidas por escorrentía”, explica Armando “Tito” López, de la Regional Rosario, sobre los suelos franco-limosos de la zona.
Frente a estas restricciones, su estrategia apunta a gestionar mejor los recursos, evaluar la calidad de los insumos más allá del precio de compra y diversificar las rotaciones con especies que ayuden a la descompactación biológica. “Sobre todo, será fundamental gestionar recursos”, sintetiza.
Sudeste bonaerense: adaptar el cultivo al ambiente
En el sudeste bonaerense, el exceso de agua recortó un 35% la superficie sojera. “Pasamos de suelos con lluvias moderadas a excesos hídricos y campos completamente anegados”, describe Pamela Ortigoza, desde la Regional Necochea.
El frío conduce a la elección de ciclos cortos para soja de segunda, con un objetivo de estabilidad de 1.200 kg/ha. “No todas las sojas se manejan igual, no todas las sojas son iguales, y no todas van en cualquier zona”, remarca. Su apuesta es ajustar genética, ciclo y manejo a las condiciones de cada ambiente, sin perder de vista los riesgos climáticos y logísticos de la cosecha.
Márgenes ajustados: producir más no siempre es ganar más
Las diferencias agronómicas no ocultan un problema común: la rentabilidad. Carreño estima que el arrendamiento representa entre el 33% y el 45% del presupuesto total del cultivo, siendo clave fijar pisos en los alquileres para asegurar rentabilidad.
López apuesta a la gestión comercial y al uso de futuros y opciones para reducir la exposición a la volatilidad de los precios. Ortigoza advierte que, en el modelo 100% arrendado de su empresa en el sudeste es necesario combinar con la fina y apoyarse en coberturas, canjes y financiamiento en dólares para que el número apunte a cerrar.
Con la expectativa de El Niño y una posible recuperación del área, la campaña abre oportunidades, pero también exige anticipación. Desde Córdoba hasta Buenos Aires, el desafío será identificar las limitantes que recortan el potencial, ajustar las decisiones a cada lote y cuidar los números desde la planificación.
Porque, en la soja que viene, la apuesta no será solamente producir más, sino convertir cada decisión agronómica en un resultado económicamente viable.
Fuente: AgrofyNews